Resignificando la política de defensa
Juan Battaleme analizó la política de defensa regional, haciendo especial hincapié en la situación de nuestro país. Como punto de partida, ¿cuál es la cultura estratégica de la República Argentina en materia de política exterior y defensa? Ésta se podría definir
como imprudente y contradictoria. A pesar de partir de diagnósticos correctos en términos del escenario mundial, nuestro accionar suele ser imprudente. La raíz del problema radica en la poca o nula importancia que la dirigencia política le otorga a la política de defensa.
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Al ser una actividad e inversión que escapa a la observación diaria y constante de la sociedad, para la dirigencia la defensa es una política innecesaria e irrelevante, cuando en realidad, es un instrumento dinámico, que sirve no sólo para combatir, sino también para darle peso a la diplomacia. Las fuerzas armadas respaldan las relaciones y negociaciones internacionales, siendo también necesarias para la cooperación inter-estatal.
En el plano regional, el gran debate actual es si asistimos a un proceso de rearme regional. En esta discusión, las opiniones se encuentran divididas. El nudo central de la cuestión pasa por analizar los sistemas de armas que se están incorporando, los cuales sirven principalmente para pelear contra Estados, no para combatir al narcotráfico y la guerrilla. La Argentina no es parte del proceso de rearme, pero, sin embargo, en los últimos tiempos, encaró ciertos progresos estratégicos, recuperando su capacidad misilística y sobre todo, vinculando la defensa al desarrollo tecnológico – Plan de radarización: radares primarios y secundarios para vigilancia y control del aeroespacio desde el INVAP-.
Si bien la Argentina no es un actor regional relevante en términos de defensa, una de sus grandes fortalezas es su prestigio en ciertos temas, con la cooperación nuclear a la vanguardia en este sentido. La participación en operaciones de mantenimiento de paz también representa otro elemento de soft power. El gran interrogante con las OMP es que su naturaleza se está modificando: hoy, las operaciones de paz están perdiendo el principio de neutralidad para convertirse en misiones de estabilización en entornos urbanos, interviniendo siempre a favor de cierto sector nacional. En este contexto, ¿el gobierno nacional se animará a intervenir en misiones de estabilización? Todo indicaría que no.
Publicado el 05/09/2011 en Actividades realizadas, Pensamiento Estratégico, SIPE y etiquetado en argentina, Defensa, desafíos de la defensa, jovenes políticos, Juan Battaleme, mapa mundial, política del futuro. Guarda el enlace permanente. 1 comentario.




Juan Battaleme es un gran profesor. Admiro profundamente su conocimiento sobre política internacional.